sábado, 10 de noviembre de 2012

Algunos links utiles




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viernes, 9 de noviembre de 2012

SIGLO XX CAMBALACHE..... DE LA INDUMENTARIA!!!


 En estos link pueden ver las clases de 1910 y la de 20 al 30 que dimos en aula.

viernes, 2 de noviembre de 2012

TRABAJO PRACTICO


Revolución industrial
1- Realizar una línea de tiempo grafico/escrita entre 1750 y 1900 que identifique e ilustre los principales acontecimientos de la cultura, la ciencia , los inventos y avances tecnológicos y la política de la R. I.
2-Elegir y analizar algunos de los adelantos que hicieron a la industria textil el motor de la R.I., dar datos históricos, técnicos y de su inventor o fabricante y su contexto.
3- Analizar sobre una obra de arte de época los elementos correspondientes al vestuario, adorno peinado, etc. y su relación al contexto social
3. Cine y/o literatura de la R. I., buscar una película u obra literaria que trate la época y analizarla desde la ambientación de época y su indumentaria (critica y opinión personal)

Fecha de entrega 19 de septiembre de 2011

Sitios recomendados REVOLUCIÓN INDUSTRIAL



http://cuadernocostura.blogspot.com/
http://misteriolondres.blogspot.com/
http://janeaustensworld.wordpress.com/

Algunos fragmentos de libros interesantes




“Las industrias alimenticias compitieron con las textiles como avanzadas de la industrialización de empresa privada, ya que existía para ambas un amplio mercado (por lo menos en las ciudades) que no esperaba más que ser explotado. El comerciante menos imaginativo podía darse cuenta de que todo el mundo, por pobre que fuese, comía, bebía y se vestía. La demanda de alimentos y bebidas manufacturados era más limitada que la de tejidos, excepción hecha de productos como harina, y bebidas alcohólicas, que sólo se preparan domésticamente en economías primitivas, pero, por otra parte, los productos alimenticios eran mucho más inmunes a la competencia exterior que los tejidos. Por lo tanto, su industrialización tiende a desempeñar un papel más importante en los países atrasados que en los adelantados. Sin embargo, los molinos harineros y las industrias cerveceras fueron importantes pioneros de la revolución tecnológica en Gran Bretaña, aunque atrajesen menos la atención que los productos textiles porque no transformaban tanto la economía circundante pese a su apariencia de gigantescos monumentos de la modernidad, como las cervecerías Guinness en Dublín y los celebrados molinos de vapor Albion (que tanto impresionaron al poeta William Blake) en Londres cuanto mayor fuera la ciudad (y Londres era con mucho la mayor de la Europa occidental) y más rápida su urbanización, mayor era el objetivo para tales desarrollos. ¿No fue la invención de la espita manual de cerveza, conocida por cualquier bebedor inglés, uno de los primeros triunfos de Henry Maudslay, uno de los grandes pioneros de la ingeniería?“
HOBSBAWM, Eric J. Las revoluciones burguesas Ed. Guadarrama, 2 vols., 3ª ed., Madrid 1974, pp. 572. (t. o.: The Age of Revolution. Europe 1789-1848)
2
“La guerra —y especialmente aquella organización de clases medias fuertemente mentalizada por el comercio: la flota británica —contribuyó aún más directamente a la innovación tecnológica y a la industrialización. Sus demandas no eran despreciables: el tonelaje de la flota pasó de 100.000 toneladas en 1685 a unas 325.000 en 1760, y también aumentó considerablemente la demanda de cañones, aunque no de un modo tan espectacular. La guerra era, por supuesto, el mayor consumidor de hierro, y el tamaño de empresas como Wilkinson, Walkers y Carron Works obedecía en buena parte a contratos gubernamentales para la fabricación de cañones, en tanto que la industria de hierro de Gales del Sur dependía también de las batallas. Los contratos del gobierno, o los de aquellas grandes entidades cuasi gubernamentales como la Compañía de las Indias Orientales, cubrían partidas sustanciosas que debían servirse a tiempo. Valía la pena para cualquier negociante la introducción de métodos revolucionarios con tal de satisfacer los pedidos de semejantes contratos. Fueron muchos los inventores o empresarios estimulados por aquel lucrativo porvenir. Henry Cort, que revolucionó la manufactura del hierro, era en la década de 1760 agente de la flota, deseoso de mejorar la calidad del producto británico “para suministrar hierro a la flota”. 12 Henry Maudslay pionero de las máquinas-herramienta, inició su carrera comercial en el arsenal de Woolwich y sus caudales (al igual que los del gran ingeniero Mark Isambard Brunel, que había prestado servicio en la flota francesa) estuvieron estrechamente vinculados a los contratos navales.“
HOBSBAWM, Eric J. Las revoluciones burguesas Ed. Guadarrama, 2 vols., 3ª ed., Madrid 1974, pp. 572. (t. o.: The Age of Revolution. Europe 1789-1848)
3
“La visión que tiene un escritor como Dickens sobre esa ciudad industrial es muy negativa. En ese sentido, podríamos señalar 2 aspectos típicos de la construcción de aquel tiempo, como por ejemplo la composición por repetición indefinida de elementos iguales o la confusión entre la tipología de la edificación. Ahora nos encontramos con un nuevo tipo de ciudad; si en épocas anteriores la ciudad era una cosa limitada, mensurada y relativamente inmóvil, ahora se verá inmersa en un conjunto de imprevistas transformaciones. En el pasado, el ritmo de la vida de una ciudad se presentaba más lento que el ritmo de la vida humana y los hombres tenían en la ciudad un punto de referencia; pero ahora aquel punto de apoyo se desploma porque la ciudad es un elemento demasiado amplio y que cambia muy rápidamente.
Mientras los escritores reflejan la desolación de esas ciudades industriales, el grupo de los ingenieros e higienistas también fija sus ojos en esas ciudades, pero lo hacen con otros fines que son intervenir en esas ciudades y tratar de cambiarlas o mejorarlas en lo posible. Pero detrás de la actividad de los ingenieros e higienistas, hay una larga historia de oposición por parte de grupos de propietarios de casas y terrenos, por parte de los liberales, por parte de los conservadores, etc.”
BENÉVOLO, Leonardo. Historia de la arquitectura moderna. Gustavo Gili, España.1975
4
“El descontento de la sociedad del s. XIX por la ciudad contemporánea encuentra un nuevo motivo de crítica al llegar el desorden y la vulgaridad de la producción industrial a tocar los objetos de uso común y cotidianos empleados en la vida diaria. Nacerá así un movimiento que trata de mejorar la forma y el carácter de todos esos objetos. Una de las consecuencias de la revolución industrial es la separación entre las denominadas “ artes aplicadas “ y las artes mayores. Los que se consideran “ artistas “, van trabajando en un campo cada vez más reducido y dominado por objetos poco vinculados al uso cotidiano y que se consideran como arte puro. Todo lo demás, como los objetos de uso cotidiano y producidos en serie por la industria escapan a su control y quedarán en manos de una serie de diseñadores que trabajan dominados por intereses comerciales.
Antiguamente la producción de valor podía distinguirse de la corriente por su excelencia formal y por algunas otras cualidades como la riqueza del diseño, la precisión de la ejecución; la complicación del diseño no será ningún obstáculo desde el momento en el que un troquel puede producir un número indefinido de piezas; por otro lado, la precisión con la que acaban los objetos las máquinas es notablemente superior a la que puede darle cualquier artesano.
Por último, la industria logrará imitar los materiales más diversos por medio de ingeniosos procedimientos. Por tanto, parece que han desaparecido los factores que diferenciaban la producción industrial y la artesanal quedando como valor fundamental de esta última el valor “ artístico puro “ que sólo los entendidos pueden apreciar.”
BENÉVOLO, Leonardo. Historia de la arquitectura moderna. Gustavo Gili, España.1975
5
“El vapor trabajaba con más eficacia en grandes unidades concentradas, al no estar las diversas partes de la fábrica a más de medio kilómetro del centro enérgético: cada máquina de hilar o cada telar tenía que sacar energía de las correas y los ejes de transmisión accionados por la máquina de vapor central. Cuanto más unidades había en un punto determinado, más eficaz resultaba la fuente de energía y de aquí la tendencia al gigantismo. Las grandes fábricas, como las que se desarrollaron en Manchester y New Hampshire a partir de la década de 1820 —reiteradas en New Bedford y Fall River—, podían utilizar los instrumentos más nuevos para la producción de energía, en tanto que las fábricas más pequeñas se hallaban en una situación de desventaja. Una sola fábrica podría emplear doscientos cincuenta operarios. Una docena de fábricas de estas dimensiones, con todos los instrumentos y servicios necesarios, constituía ya el núcleo de una población considerable.”
“La utilización de la máquina de vapor de Walt como generadora de energía cambió todo esto; en particular, modificó la escala e izo posible una concentración mucho más densa de industrias así como de trabajadores, en tanto que apartaba más al propio trabajador de esa base rural que le daba al habitante del cottage una fuente complementaria de víveres y cierto toque de independencia. El nuevo combustible aumentó la importancia de las minas de carbón y fomentó la industria allí o en lugares accesibles por canales o vías férreas.”
 MUMFORD Lewis. La Ciudad en la Historia, Sus orígenes, transformaciones y perspectivas. Buenos Aires: Infinito, 2 vols., 1966. Trad. de Enrique Luis Revol.
6
“Si la fábrica movida por el vapor y productora para el mercado mundial fue el primer factor que tendía a aumentar la superficie de congestión urbana, después de 1830 el nuevo sistema de transporte ferroviario contribuyó, por otra parte, considerablemente a ella.
La energía estaba concentrada en las minas de carbón. Allí donde se podía extraer carbón u obtenerlo mediante medios baratos de transporte, la industria estaba en condiciones de producir regularmente durante todo el año sin paros causados por falta de energía, debido a la estación. En un sistema de negocios basado en contratos y pagos a fecha fija, esta regularidad resultaba sumamente importante. De este modo el carbón y el hierro ejercían una fuerza de gravitación sobre muchas industrias auxiliares y secundarias; primeramente, a través de los canales y, después de 1830, a través de los nuevos ferrocarriles. La conexión directa con las zonas mineras constituía una condición primordial para la concentración urbana. Hasta nuestros propios días el principal artículo de consumo transportado por los ferrocarriles ha sido el carbón para calefacción y energía.”
MUMFORD Lewis. La Ciudad en la Historia, Sus orígenes, transformaciones y perspectivas. Buenos Aires: Infinito, 2 vols., 1966. Trad. de Enrique Luis Revol.
7
“Los principales elementos integrantes del nuevo complejo urbano fueron la fábrica, el ferrocarril y el tugurio. Por sí solos constituían la ciudad industrial, expresión esta que simplemente sirve para describir el hecho de que más de dos mil personas estaban congregadas en un punto que podía designarse con un nombre propio. Estos coágulos urbanos podían dilatarse cien veces, cosa que sucedió, sin adquirir más que una sombra de las instituciones que caracterizan a la ciudad en el sentido sociológico maduro, es decir, un lugar donde está concentrado el legado social y el que las posibilidades de contacto e interrelación social continua elevan a un potencial más alto todas las actividades complejas de los hombres. Excepto en forma disminuidas y residuales, faltaban allí incluso los órganos característicos de la ciudad de la Edad de Piedra.
La fábrica se convirtió en el núcleo del nuevo organismo urbano. Todos los demás elementos de la vida estaban supeditados a ella. Incluso los servicios públicos, como, por ejemplo, la provisión de agua, y el mínimo de oficinas gubernamentales que era necesario para la existencia de una ciudad, se incorporaron a menudo tardíamente, a menos que hubieran sido establecidos por una generación anterior. Así, no sólo el arte y la religión eran considerados por los utilitarios como meras decoraciones; durante largo tiempo permaneció en la misma categoría la administración política inteligente. En el arrebato inicial de la explotación no se previó nada en materia de policía y protección contra incendios, inspección de servicios de agua y de alimentos, de atención hospitalaria o enseñanza.”
MUMFORD Lewis. La Ciudad en la Historia, Sus orígenes, transformaciones y perspectivas. Buenos Aires: Infinito, 2 vols., 1966. Trad. de Enrique Luis Revol.

Para los que les gusta el cine van algunas recomendaciones para ver sobre el tema

Europa durante la Revolución Industrial

A veces las películas nos hablan tanto de la sociedad que las ha realizado como del hecho histórico que intentan evocar” (Pierre Sorlin).

Relaciones Peligrosas (1988)(Título original: Dangerous Liaisons)
Género: Drama
Excelente adaptación de la novela de Choderlos de Laclos, acerca del eterno y universal poder manipulador del sexo, en los círculos aristocráticos franceses del siglo XVIII. Con Glenn Close, John Malkovich y Michelle Pfeiffer en un inmejorable trío interpretativo. La perversa y fascinante Marquesa de Merteuil (Glenn Close) planea vengarse de su último amante, con la ayuda de su viejo amigo, el Vizconde de Valmont (John Malkovich), tan amoral y depravado como ella. Una virtuosa mujer casada, Madame de Tourvel (Michelle Pfeiffer), de la que Valmont se enamora, se verá involucrada en las insidiosas maquinaciones de la Marquesa. Ganadora de tres Oscar en 1988: mejor guión adaptado (Christopher Hampton), mejor vestuario y mejor decoración. Michelle Pfeiffer yChristopher Hampton fueron premiados por la Academia Británica de cine (BAFTA). César a la mejor película extranjera.

"Barry Lyndon"Es una película dirigida por Stanley Kubrick en 1975, y protagonizada por Ryan O'Neal y Marisa Berenson. Está basada en la novela del mismo título de William Makepeace Thackeray. Ganó cuatro Premios Oscar, a la mejor dirección artística, a la mejor fotografía, al mejor vestuario y a la mejor música, y fue nominada a tres, a la mejor película, al mejor director y al mejor guión adaptado.
Rodada enteramente en decorados de época (sobresaliendo el Castle Howard) y en luz natural (con velas en las escenas nocturnas o de interior), esta película presenta una fotografía excepcional, auténtica proeza técnica que le confiere una estética más bien sombría y muy particular, en el tono de la historia y las pinturas de la época. El espectador se encuentra de esta forma imbuido en la intimidad de los personajes, tal y como pretendía Kubrick, que quería realizar un documental que se desarrollara durante el siglo XVIII.

Todas las mañanas del mundo (1991)
Título Original: Tous les matins du monde (Francia)
Director: Alain Corneau
Intérpretes: Gerard Depardieu, Jean Pierre Marielle, Anne Brochet, Guillaume Depardieu
Descripción: Sainte Colombe es un maestro y virtuso de la viola. Gusta de la soledad y el retiro, pero su principal alumno, Marin Marais sólo ambiciona la fama, lo que llevará al enfrentamiento entre ambos artistas

La kermesse heroica
TITULO ORIGINAL La kermesse héroique
AÑO 1935
DURACIÓN 115 min.
DIRECTOR Jacques Feyder
GUIÓN Jacques Feyder & Charles Spaak
MÚSICA Louis Beydts
FOTOGRAFÍA Harry Stradling, Louis Page, André Thomas (B&W)
REPARTO Françoise Rosay, Jean Murat, Louis Jouvet, Micheline Cheirel, Lyne Clévers, Alfred Adam
Drama / Pequeña joya del cine francés del periodo entreguerras, narra la historia de una pequeña ciudad burguesa de Flandes invadida por los españoles en el siglo XVII. Las mujeres de la localidad, ante la cobarde reacción de sus acomodados maridos, deciden preparar una espléndida fiesta de bienvenida a los temibles soldados españoles.

Amadeus
Es una película estadounidense del año 1984 dirigida por Milos Forman, donde se narra la vida del compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart desde el punto de vista de su más conocido enemigo, el también compositor Antonio Salieri. La película está basada en el guión escrito por Peter Shaffer, basado en su propia obra de teatro "Amadeus".
Premios Oscar [editar]Categoría Persona Resultado
Mejor película Ganadora
Mejor director Miloš Forman Ganador
Mejor actor F. Murray Abraham Ganador
Mejor actor Tom Hulce Candidato
Mejor guión adaptado Peter Shaffer Ganador
Mejor fotografía Miroslav Ondrícek Candidato
Mejor montaje Nena Danevic,Michael Chandler Candidatos
Mejor dirección artística Patrizia Von Brandenstein, Karel Cerny Ganadores
Mejor diseño de vestuario Theodor Pistek Ganador
Mejor maquillaje Paul LeBlanc, Dick Smith Ganadores
Mejor sonido Mark Berger, Tom Scout. Todd Boekelheide ,Chris Newman Ganadores

OLIVER TWIST

Titulo original: Oliver Twist
Director : David Lean
Interpretes :: Alec Guinness, Robert Newton, Kay Walsh, Francis L. Sullivan, Henry Stephenson, Mary Clare, Anthony Newley, Josephine Stuart

Oliver Twist (Barney Clark), así como el resto de los chicos del orfanato, se están muriendo de hambre y deciden jugarse quién de ellos pedirá más comida. Oliver es el elegido. En la cena de esa noche, después de su ración normal, Oliver se dirige al director del orfanato y le pide más comida.
Tachado de ser problemático por Sr Bumble(Jeremy Swift), el bedel y por el director, Oliver es ofrecido como aprendiz a cualquiera que lo quiera contratar. Tras ser condenado a limpiar chimeneas, Oliver se convierte en aprendiz del enterrador Sowerberry(Michael Heat). Pero Oliver se pelea con uno de los chicos del enterrador, y decide escapar e irse a Londres.
En las afueras de la ciudad, cansado y hambriento, Oliver conoce a Artful Dodger (Harry Eden), quien le ofrece un lugar donde hospedarse en Londres. Lleno de inocencia, Oliver se ve inmerso en el mundo del hampa de Londres e ignorando sus tareas reales, se encuentra en medio de una banda de chicos carteristas dirigida por el malvado Fagin (Ben Kingsley).
PARA VER INDUMENTARIA
Vistiendo a “Oliver Twist”
La diseñadora de vestuario polaca Anna Sheppard, quien se ha establecido internacionalmente con películas como Schindler’s List y la más reciente The Pianist, fue la primera opción de Roman Polanski para diseñar los importantes vestuarios de su nueva versión del clásico de Charles Dickens, Oliver Twist. Sheppard entendió inmediatamente que ésta era una película muy personal para Polanski, y que el director sería muy específico acerca de lo que querría. Ella ofrece algo acerca de lo mucho que usó Polanski sus memorias de su inusual niñez para hacer su versión de Oliver Twist: “Roman increíblemente sensible cuando se trata del vestuario. Algunas veces, yo estaba satisfecha con el resultado obtenido pero él sentía que algo faltaba. Bueno, Roman me mandó llamar para hablar de los zapatos que le dio Fagin a Oliver. Él dijo: ‘Cuando era un niño de su edad y la guerra terminó, no pude encontrar zapatos de mi talla. Una persona me dio unos zapatos de adulto. Así que puse los pantalones dentro del zapato.’ Y él quería la misma imagen para Oliver. Así es como él esbozó desde su experiencia personal y memoria el aspecto de Oliver. Así que Oliver tiene unos zapatos como cuatro tallas por arriba de su pie.” Como hay muchos personajes dramáticos en Oliver Twist, con diferentes grados de tiempo en pantalla, era importante que la esencia de un personaje se adquiriera rápido y se gravara en la mente del espectador. “No puedes agregar nada al personaje durante la película, de manera que tenían que tener una distinción inmediata,” comenta Sheppard. “Roman quería ropa no vestuario. Esto por supuesto es un poco contradictorio, y fue difícil para mi dividir mi forma de trabajo entre los personajes que se tienen que distinguir en cada detalle y vestir a una multitud que debía verse natural y realmente victoriana.” Para conseguir el efecto correcto, Sheppard finalmente optó por hacer todo el vestuario de los personajes principales y de los niños a partir de bosquejos, porque los colores y las texturas correctos no existían. “Ese fue el mayor reto para mi cuando empecé la película. Tenía a los personajes principales en mi cabeza desde el principio, sólo era necesario encontrar la tela, teñirla, corte y confeccionarla, avejentarla, encontrar los pequeños detalles como la joyería, botones, etc. Esa fue la parte agradable. Pero con una gran escena como la de la Casa de Trabajo – donde nadie había utilizado una multitud tan grande en las películas anteriores de Oliver – tuvimos que hacer la secuencia completa desde bosquejos en la Republica Checa. Las telas llegaron de todos lados – Italia, Londres, Praga – y en una pequeña habitación al fondo de un gran espacio lleno de vestuario teníamos un pequeño lugar para el teñido. Todo el mundo trabajó muy duro y todo el vestuario de más de 100 niños fue creado en cuatro semanas.” Oliver debía tener dos diferentes vestuarios, el pobre y el rico. El vestuario de rico fue fácil de hacer – comenta Sheppard, “es sólo cuestión de encontrar un buen sastre que haga los trajes perfectamente” – pero con la ropa de los pobres, las opciones eran interminables. “Hicimos diferentes formas y diferentes proporciones entre el largo de la chaqueta y el de los pantalones, pensamos en el tamaño de los zapatos y en qué tan desgastada debía estar la ropa. Después hay un vestuario que le regala Fagin. Los niños de Fagin eran más extravagantes en comparación con los de la Casa de Trabajo. Ellos estaban como uniformados con telas muy pobres. Y eso fue difícil.” Continúa Sheppard, “Roman quería algo con lo que Barney se sintiera cómodo, y que no lo restringiera de ninguna manera para que no pensara que estaba usando vestuario en vez de la ropa del diario. Creo que lo conseguí.” El joven Barney Clark está de acuerdo. “Debo de decir que los harapos son muy cómodos, más cómodos que la ropa de clase. Éstas son muy ajustadas. Utilicé tirantes con un pequeño chaleco y una chaqueta.” Sheppard agrega, “Barney quería que le donara la ropa de pobre para que se la quedara. Él no quería el hermoso vestuario, el quería los harapos.” Otro enorme trabajo fue encontrar la ropa adecuada para los extras en las escenas de muchedumbre. Afortunadamente, la experiencia de Sheppard en las escenas de época ayudaron mucho. “Londres es una fuente increíble para encontrar vestuario inglés de ese periodo. Éstos provinieron de tres importantes casas de vestuario y no fueron muy difíciles de conseguir, con la excepción de que yo quería colores específicos. Eliminé ciertos colores por completo, lo que dificultó conseguir mil vestuarios requeridos para los extras, de mantera que tuvimos que importar los que faltaban de Viena.” Cuando llegó el momento de vestir a Nancy, Shepard se encontró un vestido original de la época, pero tenía sus inconvenientes. “La gente en el Siglo XIX era más pequeña. Las mujeres tenían una cintura de 22 pulgadas. Me pregunto quien entraría en ese vestido. Junto llegó Leanne Rowe, quien es pequeña, se puso su corsé y le quedó el vestido. Ella hizo su prueba de pantalla en ese vestido, de manera que lo considera su vestido de la suerte.” El vestido rojo de Nancy – su vestido de prostituta – fue mas difícil de encontrar. Es muy difícil hacer que alguien tan joven, bonita y delgada se vea vulgar. Todas la otras actrices que hicieron el papel de Nancy en el cine eran mayores –Leanne tiene 22 años – y convertirla en una pequeña prostituta fue muy difícil. Pero lo conseguimos. Se veía muy desgastado pero tenía una bella tafetán que capta la luz bellamente y enaltece su belleza - añadiendo colorido a su cabello pelirrojo y a su maquillaje. Quería que ella tuviese un vestido que alguna vez hubiera sido magnífico pero que ahora fuera un vejestorio, como si ella quizá lo hubiera comprado de segunda mano a alguno de esos puestos callejeros victorianos. Me tomó tres meses crearlo.” Sheppard ya sabía que Ben Kingsley interpretaría a Fagin cuando empezó a considerar su vestuario, y ya habiendo trabajado con el actor en Schindler’s List, ella sabia que la ropa era muy importante para él. Cuando Kingsley contó una aneadota de la infancia – su fascinación con el propietario de una tienda de segunda mano de Manchester que vestía con un abrigo unido por un cordel – el vestuario de Fagin se volvió una tarea fácil. “Creo que Ben quería que Fagin fuese creado por la imaginación de un niño,” comenta Shepard. “Cómo ven a este distinguido personaje que es bueno y malo a la vez.” La otra pieza clave fue mantener la consistencia de la apariencia. Agrega Sheppard; “Él nunca se cambia el vestuario, lo único que se quita es el sombrero. Fue idea de Ben permanecer con el mismo vestuario, como Santa Claus, el buen personaje. Yo quería ser este personaje malvado que es consistente durante la película para que los niños me recuerden como me veo ahora.” Sheppard nota que incluso un personaje como el compinche criminal de Bill Sykes, Toby Crackit – colorido, extravagante, con botas altas y un largo abrigo – nunca cambia su apariencia, y esa consistencia es “uno de los pequeños secretos de la película. Una vez creado el personaje, lo mantenemos siempre igual, no hay error. Al ver a alguien a la distancia como una silueta, reconocemos quien es.”
Mas datos de época en http://movies.filmax.com/olivertwist/

Cine y Revolución Francesa
NAPOLEON
Director: Abel Gance
Año: 1927
Albert Dieudonné, Edmon Van Daele

DANTON
Director: Andrzej Wajda
Año: 1982
Gerard Depardieu, Wojciech Pszoniak

VIEJOS SON LOS TRAPOS


INDUMENTARIA Y TEXTILES



El periodo revolucionario


Hasta finales de siglo no comenzó a variar el aspecto uniforme de los vestidos. En Francia (abocada a la revolución) la moda se hizo más rígida, más sofisticada y formalista. En Inglaterra, que se dirigía hacia un cambio social más ordenado y un desarrollo industrial explosivo, la moda cambió su tendencia normal y los dictadores de la moda se decidieron por el atuendo más práctico de las clases obreras. Mientras los franceses lucían rígidos brocados, los ingleses adoptaron los tejidos de lana y algodón.

A raíz de la Revolución Francesa se produjeron dos cambios radicales en la moda europea; así, la vestimenta se convirtió en objeto de propaganda ideológica de la nueva era. En el hombre se volvieron a imponer los pantalones después de 600 años; los revolucionarios adoptaron la vestimenta de las clases bajas en lugar de las medias y los calzones usados por la nobleza. Este traje revolucionario, que evolucionaría hasta llegar a ser el estilo ciudadano durante el siglo XIX, se componía de una casaca llamada carmagnole, un pantalón largo llamado sans-culotte, una escarapela tricolor, el gorro frigio y unos zuecos.
En la mujer hubo una vuelta consciente hacia lo que se consideraba el estilo griego clásico. Desaparecieron durante un par de décadas los corsés, los guardainfantes y las armaduras, que fueron sustituidos por tejidos ligeros de aspecto natural, cinturas altas, brazos desnudos y corpiños cortos. Sin embargo, a causa del caótico clima social que se vivía, aparecieron durante el periodo del Directorio tendencias absolutamente radicales o frívolas, como es el caso de los llamados incroyables, hombres que llevaban cuellos altísimos, grandes solapas, corbatas muy anchas, chalecos de colores estridentes y calzones. La exageración también estuvo presente en la moda femenina: las merveilleuses se vestían con tejidos finísimos, casi transparentes. A pesar del miedo a la Revolución que existía en otros países europeos, la moda francesa logró imponerse y afianzarse. Sedas, encajes y brocados desaparecieron del atuendo masculino y, durante un tiempo, también del femenino.

El siglo XIX

Durante el siglo XIX la vestimenta varió sus modos de producción. En su primera mitad apareció la mecanización en los procesos de estampación y también se produjeron una serie de mejoras en las máquinas de hilatura y tejeduría. En 1851 Isaac Merrit Singer modernizó las máquinas de coser, y en 1856 William Henry Perkin obtuvo la anilina, el primer tinte sintético. Además este siglo fue testigo del nacimiento de la confección tal y como se entiende hoy en día, a gran escala, y de la alta costura, creada por Charles Frederick Worth en 1856, año en que abrió su maison en París, en la que presentaba sus colecciones de temporada.
La primera mitad del siglo
A principios del siglo XIX, durante el Imperio napoleónico, se produjo una vuelta al formalismo y a lo recargado, aunque la moda no varió mucho. El vestido femenino presentaba una cintura excesivamente alta, y pretendía imitar las formas de la Grecia y la Roma antiguas. Se trataba de sencillos vestidos realizados en algodón, muselina, gasa o percal, que no necesitaban corsés o guardainfantes, y que se acompañaban con chales o boleros, muchos de ellos de cachemira, un tipo de tejido importado que supuso una durísima competencia para las sedas de Lyon. La restauración de la monarquía francesa en 1814 produjo una reacción en la moda femenina que trajo de nuevo los corsés, las crinolinas y las armaduras; a partir de la década de 1820 bajó el talle de la cintura, y surgieron las mangas de pernil (ahuecadas desde el hombro hasta el codo y muy estrechas en la muñeca).
En este momento, la moda femenina era dictada por Francia, mientras que en Inglaterra se decidían las tendencias masculinas; Inglaterra contaba además con una maquinaria textil superior, una avanzada industria de la lana y unos sastres más refinados. En cualquier caso, sería la burguesía la que marcaría estas tendencias.
La segunda mitad del siglo
En la década de 1850 surgieron los grandes almacenes, donde se comercializaban productos a precios más asequibles; también las revistas de moda comenzaron a desempeñar un papel importante en el desarrollo de la vestimenta; por último, la evolución de los transportes, con el consecuente crecimiento de las exportaciones, logró una democratización en el vestir.
A comienzos de la década de 1850 surgió el miriñaque, una enagua con aros metálicos (lo más habitual eran los hilos de acero), que sustituyó a la antigua crinolina, realizada con crin de caballo. De este modo las faldas se ensancharon enormemente, y dieron paso, una década después, al polisón. En este caso se trataba de una prenda también interior que realzaba el volumen en la parte trasera de la falda, que se rellenaba con materiales de distintos tipos. La industria de la ropa interior evolucionó notablemente, llegando a la creación del brassiére, el prototipo del moderno sujetador.
A finales del siglo XVIII, los cambios políticos (Revolución Francesa de 1789), estéticos (neoclasicismo) e higiénicos (nuevas teorías higienistas) conducen a la supresión del corsé del cuerpo de la mujer. El vestido consiste en una sola pieza con la cintura alta bajo el pecho, de tejido ligero, generalmente batista de algodón decorada con bordados. El vestido de hombre se simplifica: está formado por frac, chaleco y pantalones ajustados; los colores del frac son oscuros y sólo se permiten decoraciones en el chaleco.
Bajo la influencia del imperio napoleónico (1804) se recuperan los tejidos pesados de seda para el vestido femenino. La forma en línea recta se mantiene, pero se recupera el uso del corsé. La cintura se irá bajando cada vez más hasta hacerla regresar a su lugar natural hacia 1830. El vestido se separa en cuerpo y falda otra vez, y esta última pieza se ensancha, al igual que las mangas, acampanadas al estilo romántico.
La estampación progresa desde el punto de vista técnico y produce diseños propios. Hay temas florales para el vestido, historiados para el tejido destinado a tapizar y de la actualidad política para los pañuelos conmemorativos. La técnica de estampado con tampón convive con la de la plancha de cobre y la máquina de rodillos.
En 1804, Jacquard sintetiza un sistema de tejer al mecanizar el telar de lazos con la máquina que lleva su nombre, aunque el invento no se llevará a la práctica hasta, como mínimo, 1816
Con la Revolución Industrial, la producción de tejidos se vuelve más abundante y rápida y, con tal de incrementar el consumo y favorecer a la industria, las telas y los vestidos cambian más a menudo. De aquí vienen los cambios cada vez más frecuentes de la moda, potenciados por las muñecas maniquíes y la gran difusión de las revistas especializadas. Aparecen, por un lado, la alta costura y el couturier, que es la versión del artista individualista en el campo de la moda; el primero fue Charles Frederick Worth, que presentó su primera colección en 1857 en París. Por otro, surge cierta confección seriada especializada —accesorios, corsetería— que se vende en grandes almacenes de confección. Dos caminos distintos para difundir la moda, especialmente la de mujer, escaparate del poder económico de la burguesía.
El cuerpo femenino será moldeado por los frecuentes cambios de la moda. De las amplias faldas sostenidas por la crinolina (1840-1860), se pasa a los vestidos rectos y estrechos de estilo tapicero (1860), y después al polisón (1870-1880) y a las faldas en forma de corola del primer modernismo (1890-1900). En 1886, el modisto inglés Redfern crea el vestido sastre, inicio de la búsqueda de la comodidad en la indumentaria de mujer.
El vestido de hombre está formato por levita, chaleco y pantalón de lana de colores discretos, de formas simples y con pocas variaciones.
Pese a la aparición del encaje mecánico debido a la aplicación de la máquina Jacquard al telar de tul, los encajes manuales, especialmente la blonda, el chantillí y los encajes belgas se continúan empleando para mantillas, chales y abanicos.
En 1894, el conde de Chardonnet obtiene el rayón, la primera fibra artificial.

CAMBIOS


DE LA PRIMERA A LA SEGUNDA REVOLUClÓN INDUSTRIAL




Hasta mediados del siglo XIX, la mayoría de la población europea estaba formada por campesinos. En los Estados Unidos, la agricultura predomina hasta el triunfo del norte industrialista sobre el sur agrario y esclavista, en la guerra civil.
La lentitud con que se propagaban los cambios impulsados por la Revolución Industrial llevó a que la economía mundial siguiera sometida a los viejos ritmos impuestos por las buenas y las malas cosechas. La crisis económica que se desata entre 1846 y 1848 fue, quizás, la última crisis cuyas causas fueron predominantemente agrarias.
En el ámbito de las comunicaciones, se dieron profundos cambios. George Stephenson inventó la locomotora en 1814 y, luego de años de pruebas, se realizó en 1825 el primer viaje en un tren de pasajeros entre las ciudades inglesas de Stockton y Darlington. A partir de entonces, el parlamento inglés comenzó a aprobar la instalación de miles de kilómetros de vías férreas. La más importante fue la que unió los centros industriales de Liverpool y Manchester.
El tren revolucionó la circulación de mercaderías. Mientras que un carro tirado por caballos o mulas podía llevar hasta una tonelada de mercadería, los trenes podían trasladar más de mil. Esto abarató los costos y amplió los mercados.
También, por esta época se duplicó la capacidad de los barcos para transportar cargas y se redujo notablemente el tiempo necesario para cruzar el Atlántico. En 1838, el "Sirius" y el "Great Western" fueron los primeros barcos de vapor en cruzar el océano. La misma travesía que en 1820 llevaba unas ocho semanas, a fin de ,siglo solo demandaba una.
Otro adelanto de gran importancia fue el telégrafo. Hacia fines del siglo XVIII se implementó un telégrafo visual a partir del uso de distintos colores. Este invento tenía grandes limitaciones de alcance y visibilidad. Los problemas fueron superados en 1837, cuando Samuel Morse ideó un código que lleva su nombre, y que permitiría, en muy poco tiempo, transmitir textos completos a través de un sistema de circuitos eléctricos. En 1866, se tendió un cable telegráfico interoceánico entre Inglaterra y los Estados Unidos. Años más tarde, el italiano Guglielmo Marconi completó las investigaciones de Heinrich Hertz sobre la transmisión telegráfica, a través de las ondas eléctricas de la atmósfera, y concretó la invención del telégrafo inalámbrico.
En 1876, Alexander Graham Bell inventó el teléfono, revolucionando el mundo de las comunicaciones. Aunque su difusión fue muy lenta y limitada, en un principio, a las ciudades más importantes de los países centrales.
En 1895, dos hermanos franceses, los Lumiére, descubrieron que tomando varias fotos sucesivas y proyectándolas a una cierta velocidad, se producía la imagen del movimiento en el espectador. Inventaron una cámara especial que registraba estas imágenes y que, a la vez, servía como proyector. Habían inventado el cine. Las primeras películas de los Lumiére reflejan escenas de su familia, la salida de obreras de una fábrica, la llegada de un tren y la primera película còmica: El regador regado. Casi todas duraban menos de un minuto.
Todos estos adelantos mejoraron paulatinamente la calidad de vida de una población que fue creciendo al ritmo de estos cambios. Aumentó la natalidad y disminuyeron los índices de mortalidad. En 1800, la población europea era de unos 190 millones de personas. En 1900, esa cifra se había duplicado; a pesar de los millones de europeos que habían emigrado hacia las llamadas "zonas nuevas", como Australia y la Argentina.
Los países de mayor industrialización registraron un mayor aumento de la población. Entre 1850 y 1890, Gran Bretaña pasó de 21 millones a 33; Alemania de 34 a casi 50; Bélgica de 4 a 6. En cambio, en los países con menor desarrollo industrial, el aumento demográfico fue menor. Francia pasó de 36 a 38 millones y España, de 15,7 a 17,6.

LA SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Hacia la década del 60, una palabra hasta entonces poco empleada comenzó a difundirse en el vocabulario económico y político de la época: capitalismo. Para la consolidación del capitalismo industrial, fue muy importante la alianza del mundo industrial con el financiero. Los capitalistas industriales necesitaban recursos económicos para instalar nuevas empresas, líneas ferroviarias o construir buques. Los dueños de las fábricas y los constructores de trenes y barcos debían recurrir a los banqueros para poder concretar sus negocios. Los financistas fueron haciéndose imprescindibles y dominaron el mercado, al que le dieron un nuevo impulso. A partir de 1870, comenzaron a producirse una serie de cambios en la industria, tan importantes, que la mayoría de los historiadores hablan de una segunda revolución industrial. A diferencia de la primera, esta segunda revolución fue el resultado de la unión entre la ciencia, la técnica y el capital financiero. Así como en la primera, el elemento determinante fue el vapor; en la segunda, una serie de inventos marcaron su desarrollo. La electricidad, empleada desde mediados de siglo en el telégrafo, pudo ser usada en la producción. En 1867, Werner Siemens aplicó el dínamo un aparato que permitía producir electricidad a la industria.
En 1879, Thomas Alva Edison fabrica la primera lámpara eléctrica y la transformó en un producto industrial de su propia fábrica: la Edison Company, conocida después como Gen ral Electric Company, la primera empresa mundial de electricidad.
El petróleo y sus derivados fueron los comhustibles de esta Segunda Revolución Industrial y el acero, la materia prima. Un ejemplo del auge del acero fue la construcción en París del edificio más alto de la época: la torre Eiffel en ocasión de la Feria Universal de París de 1889, durante los festejos del centenario de la Revolución Francesa. Las industrias siderurgias y de hierro demandaban todo tipo de metales, lo que dinamizó la minería.

LOS TRUSTS

Los grandes capitales financieros estaban concentrados en pocas manos y esta tendencia se extendió a la industria. Así, comenzaron a formarse los trusts (agrupación de empresas). Su objetivo era controlar todo un sector de la economía, constituyendo verdaderos monopolios (ver Vocabulario), lo que sometía al consumidor a aceptar las reglas y los precios de esa empresa. La meta era aumentar las ganancias dominando el mercado y eliminando la competencia. Esto iba en contra de los postulados básicos del liberalismo, en los que se decía que la competencia era la clave para la regularización de los precios y para mejorar la calidad. Los trusts tendieron a monopolizar la producción y la comercialización de un determinado producto en una ciudad, un país o en varios países a la vez.
Fueron muy comunes en los Estados Unidos. Allí el más importante fue el que formó David Rockefeller con su empresa Standarld Oil Company de Ohio que controlaba el 90% de la producción y comercialización del petróleo en ese país en 1880.

TAYLORISMO Y FORDISMO

Los dueños de las fábricas buscaban la manera de bajar sus costos y aumentar las ganancias, y encontraron en las ideas del ingeniero estadounidense Frederick Taylor una ayuda invalorable. Algunos llamaron a este método "organización científica del trabajo" y otros, simplemente taylorismo. El método de Taylor consistía en calcular el tiempo promedio para producir un determinado producto o una parte de él y obligar al obrero a acelerar el ritmo de trabajo asimilándolo a una máquina. Esto se lograba a través de tres métodos fundamentales: 1) aislando a cada trabajador del resto de sus compañeros bajo el estricto control del personal directivo de la empresa, que le indicaba qué tenía que hacer y en cuanto tiempo; 2) haciendo que cada trabajador produjera una parte del producto, perdiendo la idea de totalidad y automatizando su trabajo y por último, 3) pagando distintos salarios a cada obrero de acuerdo con la cantidad de piezas producidas o con su rendimiento laboral. Esto fomentaba la competencia entre los propios compañeros y aceleraba, aun más, los ritmos de producción.
La máquina establecía la intensidad del trabajo y, a su vez, cada obrero requería saber menos, pues para realizar una tarea mecánica y rutinaria (ajustar un tornillo, por ejemplo), lo único que necesitaba saber era obedecer. De esa forma, el empresario ya no dependía ni de la buena voluntad del trabajador para realizar su tarea eficazmente (la máquina le marcaba el ritmo) ni de sus conocimientos. El obrero era, según Taylor, un buen "gorila amaestrado" que hacía lo que otro había pensado y, al mismo tiempo siguiendo el esquema de Adam Smith, producía más en menos tiempo, pues reducía el costo y aumentaba la ganancia .
Una de las primeras empresas que aplicó los métodos de Taylor fue la Ford Motors Company, de Detroit. Allí se puso en práctica la "cadena de montaje", una cinta transportadora que movía las piezas para que los obreros trabajaran sobre ellas en un tiempo determinado y en una actividad. Al final de la cadena el auto quedaba terminado. A este novedoso modo de producir se lo llamó: fordismo.

ALGUNOS TERMINOS


GLOSARIO




Revolución neolítica: se entiende por revolución neolítica un importante cambio por el cual, tras millones de años de caza, pesca y recolección; la humanidad comenzó a practicar actividades agropecuarias. Sus comienzos pueden rastrearse hace unos diez mil años. La agricultura y la ganadería serán las principales fuentes de riqueza hasta que a partir del siglo XVIII en algunos países la industria pase a ser la actividad fundamental.
Sistema doméstico: los trabajadores, en muchos casos campesinos que se dedicaban a estas actividades textiles durante los meses en los que escasean las labores agrarias, recibían las materias primas de un intermediario, trabajaban en su casa (donde no era muy complicado tener una rueca para hilar o un telar donde tejer) y devolvían los artículos manufacturados al intermediario que les pagaba por el trabajo realizado.
Estamentos: grupo social típico del Antiguo Régimen basado en las diferencias jurídicas, lo que comportaba una enorme desigualdad social entre los miembros de los distintos grupos o estamentos. Tradicionalmente se distinguías tres estamentos: la nobleza, el clero ("privilegiados") y el tercer estado (el pueblo). Los estamentos privilegiados eran muy cerrados, y estaba claro que se pertenecía a ellos por herencia (la nobleza hereditaria). El gobierno, los cargos judiciales, los mandos del ejército y los altos cargos eclesiásticos estaban generalmente reservados a quienes pertenecían a la nobleza. El estamento es, por tanto, característico de una sociedad cuyo rasgo fundamental es la desigualdad ante la ley.
Monarquía liberal: sistema político que, a diferencia de la monarquía absoluta en la cual el rey dispone de todos los poderes y ningún organismo limita su autoridad, los poderes del monarca se ven recortados por la existencia de un Parlamento elegido por votación y por la publicación de una Constitución cuyas disposiciones legales se encuentran por encima de los poderes reales. Las revoluciones sucedidas en Gran Bretaña en el siglo XVII, la sucedida en Francia en 1789 y las que se darán en otros países europeos en los siglos XIX y XX instalarán en buena parte de Europa este sistema de gobierno.
Factory System: con el desarrollo de máquinas cada vez más complejas, grandes, costosas y necesitadas de fuentes de energía masivas como corrientes de agua o, posteriormente, la máquina de vapor comenzó el principio del fin del Sistema Doméstico. Para rentabilizar esas máquinas resultaba más barato concentrar bajo un mismo techo (la fábrica) a muchos obreros. Comienza la época de las grandes factorías que, con sus chimeneas humeantes y sus masas de obreros trabajando simbolizan la industrialización. Crece la importancia del empresario, el dueño del capital que aumenta su control sobre la producción, sobre las jornadas y ritmos de trabajo, las técnicas utilizadas, las inversiones...
Crisis de subsistencia: desequilibrio económico periódico que sacudía a las poblaciones a causa de la irregularidad de las cosechas. Cuando se producía una mala cosecha inmediatamente se iniciaba una sucesión de acontecimientos: escasez de alimentos, subida de precios y hambre. La consecuencia final era un aumento espectacular de la mortalidad que en unos pocos meses podía terminar con el crecimiento de la población de varios años. Estas crisis son características de la época preindustrial.
Liberalismo económico: teoría económica cuyo presupuesto fundamental es que la libertad a la hora de producir e intercambiar bienes es la base del desarrollo económico. El liberalismo económico tal como lo definió Adam Smith en su obra La Riqueza de las Naciones (1776) considera inconveniente cualquier intervención del Estado en asuntos económicos. Es la teoría del "laissez-faire": los gobiernos no deben intervenir ni para regular la labor de los empresarios, ni fijar aranceles para el comercio exterior, ni regular las relaciones entre obreros y empresarios... Es una teoría que cree en la bondad del individualismo: todo hombre que trata de satisfacer sus deseos de riqueza, si es dejado en completa libertad por parte del estado en esta tarea, acaba por contribuir al provecho de toda la sociedad. Es la "mano invisible" del mercado la que conduce a la más correcta utilización de nuestros recursos materiales para conseguir el máximo bienestar social.
Rotación de cultivos: técnica agrícola que se basa en la alternancia entre los cultivos plantados de un año a otro como medio de conservación del suelo. Normalmente conllevaba que una parte de la tierra se dejaba en descanso (barbecho). En el siglo XVIII se ensaya con rotaciones de cultivos que permiten un aprovechamiento intensivo: donde antes se dejaban tierras en barbecho ahora se siembran leguminosas, que aportan nitrógeno a la tierra que en años posteriores se sembrará de cereal. Algunos de estos cultivos en rotación no producen para el consumo humano directo (como la alfalfa o los nabos), pero sirven para incrementar la producción ganadera: la carne, la leche o la mantequilla serán pronto asequibles para el conjunto de la población.
Revolución Demográfica: se entiende por revolución demográfica el enorme cambio sufrido por la humanidad desde el siglo XVIII, cuando tras miles de años de un crecimiento muy lento, inferior al 0,1 % anual y sometido además a constantes retrocesos (guerras, epidemias, catástrofes...), la población humana empezó a crecer a ritmos hasta veinte veces más rápido que lo había hecho hasta entonces y, además, de una forma sostenida. Los progresos en el conocimiento científico, la agricultura, la industria y la medicina, entre otros factores hicieron posible ese crecimiento que llevó a la población mundial a pasar de poco más de 500 millones en el año 1700, a 2500 millones en 1950. En apenas tres siglos la población del mundo se quintuplicó.
La spinning jenny, máquina de hilar que permite el manejo de varios husos, lo que multiplica la capacidad de hilado del trabajador. Es un invento del inglés James Hargreaves, quien la patentó en 1764. Sigue siendo una máquina que utiliza la energía humana pero mucho más productivamente: antes el trabajador movía la rueda para accionar un sólo huso. Ahora con el mismo esfuerzo el hilo se va enrollando en numerosos husos que pueden apreciarse en la parte inferior de la ilustración.
La water frame debe ser considerada como un invento que supone un enorme salto cualitativo. Hasta entonces las máquinas de hilar (como la spinning jenny) se limitaban a ser una versión mejorada de los antiguos tornos de hilar: necesitaban la fuerza humana como energía y la presencia de un trabajador muy especializado. Arkwright consideró la utilización de caballos para mover su máquina hasta que en 1771 se decidió por crear una factoría en Cromford aprovechando la corriente del río. Una gran fábrica llena de máquinas hiladoras movidas por energía hidráulica que requerían mano de obra no muy especializada: un sistema que se extenderá por toda la geografía británica y que se utilizará en otras actividades textiles y pronto en otros sectores manufactureros. Es por tanto, la invención de una maquinaria que precisa enormes cantidades de energía la que llevará a la industria a concentrarse en grandes fábricas (factory system).
Barbecho: se trata de una antigua práctica agraria que consistía en dejar una parte de las tierras de labor sin cultivar. El campesino dividía su propiedad en varias hojas e iba rotando en ellas los cultivos y el trozo que se dejaba sin sembrar ("en barbecho"). Es típico de una agricultura poco productiva y que no disponía ni de abonos orgánicos por la escasa cantidad de ganado disponible ni de fertilizantes de otro tipo. En tierras profundas y fértiles la tierra solía estar un año en descanso, en tierras menos fértiles el barbecho podía durar dos o más años en la rotación. Su eliminación con la utilización masiva de abonos es uno de los rasgos básicos de la llamada revolución agraria.
La máquina de vapor supone el mayor logro tecnológico del siglo XVIII y es la piedra angular del desarrollo de la revolución industrial en Gran Bretaña. Ya en 1705 el inventor Thomas Newcomen patentó un modelo de máquina de vapor para bombear el agua que se infiltraba en las explotaciones mineras. Se trataba de un simple cilindro en el que se introducía vapor de agua que impulsaba el pistón hacia arriba. Después el cilindro era rociado con agua fría y la presión atmosférica impulsaba el pistón hacia abajo. El hecho de tener que enfriar y calentar el cilindro para cada movimiento hacía que la máquina de Newcomen fuese muy ineficiente y solo tuviese éxito para achicar agua en las minas de carbón donde el combustible era casi gratis. A partir de 1763 James Watt, introducirá importantísimas mejoras como añadir un condensador separado del cilindro que evitaba las enormes pérdidas de energía de la máquina de Newcomen. En los años siguientes Watt introducirá numerosas innovaciones en sus patentes destacando entre estas la adición de un cigüeñal y una rueda para conseguir un movimiento rotatorio que posibilitará su aplicación en las fábricas, el ferrocarril y la navegación en los últimos años del siglo XVIII y los primeros del XIX. A mediados del siglo XIX la potencia de trabajo instalada en forma de máquinas de vapor era ya, en Gran Bretaña, superior a la fuerza humana de todos los obreros británicos. Se había entrado de lleno en la era de la mecanización.

REVOLUCION INDUSTRIAL


CONTEXTO HISTORICO


LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL DEL SIGLO XVIII



Introducción: Hasta fines del siglo XVIII, la economía europea se había basado casi exclusivamente en la agricultura y el comercio. Lo que hoy llamamos productos industriales eran, por entonces, artesanías, como por ejemplo los tejidos, que se fabricaban en casas particulares. En una economía fundamentalmente artesanal, el comerciante entregaba la lana a una familia y ésta la hilaba, la tejía y devolvía a su patrón el producto terminado a cambio de una suma de dinero.
Esta forma de producción se modificó notablemente entre fines del siglo XVIII y mediados del XIX. El país donde comenzaron estos cambios fue Inglaterra. Allí se daban una serie de condiciones que hicieron posible que, en poco tiempo, se transformara en una nación industrial; lo que permitió impulsar la inventiva y aplicarla a la producción y a los transportes. Surgieron entonces los telares mecánicos, que multiplicaban notablemente la cantidad y la calidad de los productos, y los ferrocarriles y los barcos de vapor que trasladaron los productos de Inglaterra.

Este período, conocido como la Revolución Industrial, fue posible porque:

* Este reino disponía de importantes yacimientos de carbón, el combustible más usado en la época. También, poseía yacimientos de hierro, la materia prima con la que se hacían las máquinas, los barcos y los ferrocarriles;
* La burguesía (ver Vocabulario) inglesa había acumulado grandes capitales a partir de su expansión colonial y comercial;
* Las ideas liberales, muy difundidas en la Inglaterra de esa época, favorecían la iniciativa privada. A esto se sumaban las garantías que daba un parlamento que representaba también los intereses de esta burguesía industrial y comercial.
* La marina Mercante inglesa era una de las más importantes del mundo. Esto garantizaba a los productores de ese país una excelente red de distribución en el orden mundial.

OCUPADOS Y DESOCUPADOS

A lo largo del siglo XVIII fue cambiando también la modalidad de explotación de la tierra: rotación de cultivos, uso de algunos fertilizantes, mejoras en el instrumental de labranza, reducción del personal al mínimo imprescindible. En los lugares en que se aplicaban estos cambios generalmente en las tierras de las personas más pudientes se tendió a aumentar la producción y, en consecuencia, a bajar los precios. A su vez, los campos fueron cercados y los grandes propietarios, conscientes de los beneficios que les brindaba el nuevo sistema, se adueñaron de las tierras de los campesinos quienes, de esta manera, se quedaron sin nada. Esto provocó que muchos comenzaran a trasladarse hacia los centros urbanos en busca de trabajo. En las ciudades que comenzaron a llenarse de establecimientos industriales, las familias numerosas se veían en serias dificultades, porque siempre la cantidad de puestos de trabajo era menor que la masa de obreros sin empleo. Los campesinos no paraban de llegar a las ciudades y esto empeoraba las cosas: ante tanta oferta de mano de obra, los patrones rebajaban los sueldos y hasta despedían a los que estaban trabajando para tomar niños y pagarles menos. En los grandes centros industriales ingleses, como Manchester, Londres y Liverpool, los desocupados se contaban por miles.

EL CAPITALISMO INDUSTRIAL

El maquinismo exigió una importante inversión de capitales. Hasta ese momento la burguesía los destinaba a los bancos y al comercio, pero notó el importante negocio que significaba producir a más bajo costo y en grandes cantidades. Así nació la burguesía industrial, integrada por los dueños de las grandes fábricas, que pondrán fin a los pequeños talleres artesanales. Frente a esta nueva realidad, los artesanos que trabajaban por su cuenta, tenían una sola opción: trabajar para esas fábricas y cerrar sus talleres. A este sistema se lo llamó capitalismo industrial, porque la industria será el nuevo centro de producción del capital al que estarán lógicamente asociados la banca financiando la producción y las ventas y el comercio.
Las grandes ganancias generadas por la actividad industrial no serían reinvertidas en su totalidad, en ese sector. Los dueños de las fábricas advirtieron la conveniencia de diversificar sus inversiones y destinar parte de su capital a la creación de bancos, entidades financieras y compañías de comercio que distribuían la mercadería que producían sus fábricas.
La Revolución Industrial determinó la aparición de dos nuevas clases sociales: la burguesía industrial (los dueños de las fábricas) y el proletariado industrial (los trabajadores). Se los llamaba proletarios porque su única propiedad era su prole, o sea sus hijos, quienes, generalmente a partir de los cinco años, se incorporaban al trabajo.
Esta situación llevó a varios pensadores de la época a sostener que el enfrentamiento entre estos dos grupos sociales (la lucha de clases) continuaría siendo ineludible y a la vez la condición básica para el surgimiento de una sociedad más igualitario.

LOS AVANCES TÉCNICOS

La Revolución Industrial le permitió a Inglaterra transformarse rápidamente en una gran potencia. Por su parte, el invento del ferrocarril agilizó el traslado de la mercadería y abarató los productos; a la vez que, al mejorar la circulación y las comunicaciones, acercó las distintas regiones. En ese contexto, para el resto de los países era muy difícil competir con los productos ingleses. Por ejemplo, en 1810, cuando después de la Revolución de Mayo, Buenos Aires se abrió al comercio libre con Inglaterra, un poncho inglés costaba 10 veces menos que uno producido en los telares artesanales de Catamarca confeccionado en un tiempo mayor. La apertura comercial perjudicó muy seriamente a las artesanías y pequeñas industrias del interior hasta, casi, eliminarlas.
Pero Gran Bretaña no sólo exportaba productos textiles, sino también maquinarias, capitales y técnicos para la construcción de ferrocarriles. Los países que establecían contratos con estas compañías debían tomar créditos con bancos ingleses muchas veces, vinculados a las compañías para financiar las obras. Estos países quedaban de por vida dependiendo de Inglaterra, por las deudas contraídas y por las necesidades técnicas y de repuestos que solo proveían las empresas constructoras inglesas.

ORÍGENES DEL MOVIMIENTO OBRERO

Con la Revolución Industrial también crecen los conflictos sociales. A muchos capitalistas no les importaba que sus trabajadores, a veces niños de siete años, trabajaran 12 ó 14 horas por día en condiciones insalubres, con graves riesgos físicos. Su única preocupación era aumentar la producción al menor costo posible, es decir, pagando el salario más bajo que se pudiera, aprovechándose de la gran cantidad de desocupados que había. Esta situación de injusticia llevó a la aparición de los primeros sindicatos de trabajadores y de huelgas en demanda de aumentos de sueldo y de mejoras en las condiciones de trabajo. La unión de los trabajadores posibilitó la sanción de las primeras leyes protectoras de sus derechos y, consecuentemente, el mejoramiento progresivo de su calidad de vida.
El avance de la burguesía industrial implicó, a su vez, un proceso de cambios en la vida de muchas personas. Pero sobre todo, en la de aquellos que se incorporan en condición de obreros, en el trabajo fabril. Algunos provenían del campo: eran antiguos labradores que habían sido expulsados de sus parcelas para criar ovejas y producir lana destinada a la naciente industria textil. Otros eran artesanos que, al no poder competir con la industria, se vieron obligados a ingresar en e taller, Antes, la mayoría de ellos producían en sus Parcelas o talleres, para satisfacer sus necesidades de uso (alimentación, vestido, etc.). Ahora, comenzaban a producir para el dueño de la fábrica que aspiraba a vender mercancías y enriquecerse. Antes, el tiempo y el ritmo del trabajo eran auto controlados; ahora, la intensidad del trabajo la establecerá el propietario del taller. En el pasado, sus jornadas de labor con su mujer e hijos eran extensas y anotadoras como ahora; pero ese tiempo de trabajo era su propio tiempo y eran ellos quienes disponían de él. Para las nuevas formas de producción, el tiempo es oro y la burguesía necesitó intensificar los ritmos de producción La "socia" para lograr este fin fue la máquina que obligó al obrero a seguir el ritmo que ella le imponía, y también las multas a todo obrero que estuviera fumando, cantando, rezando o realizando cualquier acción que pudiera perturbar la labor marcada por el cronómetro, ahora dueño del tiempo en la fábrica

El recuerdo de la Revolución Industrial




El recuerdo de la Revolución Industrial
 
Un barco simula el primer transatlántico de acero
 
Obreros de la revolución industrial 'forjan' los anillos olímpicos antes de que estos asciendan al cielo del estadio.


WEB de interes


[trabajoinfantilenfabricas%203,%20mineros.jpg]
Trabajo infantil en una fábrica.s.XIX

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL. Selección de enlaces.

Selección de enlaces muy completa.Páginas en castellano,catalán ,inglés y francés.
http://www.historiasiglo20.org/enlaces/revindustrial.htm

Clases de historia, textos,exámenes,cuestionarios,filmografía,esquemas. Muy buena página.
http://www.claseshistoria.com/revolucionindustrial/esquema.htm

Página de Jesús Tapia Corral, una de las más completa que sencuentra en la Red. Puede servir para ampliar contenidos del libro de texto.

http://www.isftic.mepsyd.es/w3/eos/MaterialesEducativos/bachillerato/historia/rev_industrial/index.htm

Magnífica página del profesor Francisco con el desarrollo del tema,vídeos,presentación en slide share y mapas conceptuales.

http://profesorfrancisco.es.tl/Revoluci%F3n-Industrial.htm

La página de Peter, con enlaces,presentación,ejercicios,documentos, cine y literatura relacionadon con el tema.Página muy buena y muy conveniente conocerla bien.

http://webs.ono.com/pedabagon/pedro/Historiacontemporanea/temas/industrial/plantillaindustria.html

Algunas imágenes y curiosidades



 
Cuando los despertadores no eran a pilas, sino a golpes.

Una de las profesiones más curiosas de la historia, y que ya desapareció, fue la de “Knocker up”, o “Knocker upper”, que se dio sobre todo en Gran Bretaña e Irlanda, y su tarea no era otra que la de despertar a quien contratara sus servicios para que no llegaran tarde al trabajo.Hoy en día casi parece de broma pagar a alguien  que te despierte para ir al trabajo, con los despertadores digitales que te hacen abrir los ojos con tu canción favorita, o que simulan un bello amanecer, pero a finales del siglo XVIII, la gente no tenía ese pequeño aparato electrónico que ahora nos hace la vida más fácil.
En su lugar, y para que se levantaran a tiempo de llegar al trabajo, pagaban los servicios de unas personas llamadas “Knocker Up”, que hacían las labores de despertador.
 
En una época difícil que llegó hasta el siglo XX, en plena revolución industrial,  miles de trabajadores de fábricas, sobre todo de Gran Bretaña e Irlanda, debían tener especial cuidado en cuidar sus trabajos para no perderlos, y desde luego no dormirse y llegar tarde, por eso a cambio de unos peniques solicitaban el servicio de esta gente que o bien vivía exclusivamente de esto, o tenían otro oficio y sacaban un sobresueldo despertando (por ejemplo muchos policías de la época ejercían este oficio aprovechando sus rondas).
Armados con un largo palo, generalmente de bambú, golpeaban las ventanas de sus clientes y no se marchaban de allí hasta asegurarse que el dormilón se había levantado de la cama a la hora pactada.
Para los pisos superiores donde el palo no llegaba, se las solían ingeniar con una cerbatana casera que disparaba guisantes, eso sí, debían tener buena puntería.
Algunos de estos despertadores humanos, tenían que hacer verdaderas proezas para despertar a la misma hora a varios clientes, alguno tenía que despertar hasta 50 personas, lo cual con el dinero ganado le permitía vivir el resto del día desahogadamente.
Un curioso oficio que se mantuvo hasta pasados los años 20, del que mucha gente consiguió vivir en las grandes ciudades británicas e irlandesas, y que incluso Charles Dickens describió en su gran novela “Grandes esperanzas”.